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Significado
La fuerza silenciosa del argumento
Casona cuestiona una confusión muy humana: creer que la intensidad del volumen añade validez a lo que decimos. Cuando alguien grita una idea, asumimos que debe ser importante, urgente o verdadera. Sin embargo, el dramaturgo español advierte sobre esta ilusión óptica del discurso. Un argumento bien construido permanece igual de sólido susurrado que proclamado desde las tribunas. La vehemencia es una herramienta de persuasión emocional, no de prueba racional.
Contexto y alcance
Escrita en el siglo XX, cuando los totalitarismos aprovechaban la retórica inflamada para dominar masas, la frase adquiere particular relevancia política. Casona observaba cómo la pasión oradora podía reemplazar al pensamiento crítico. La máxima aplica también a contextos cotidianos: discusiones familiares, debates públicos, redes sociales. Quien necesita gritar suele carecer de recursos argumentativos más profundos.
Invitación práctica
La cita propone un criterio de verdad basado en la calidad del razonamiento, no en su presentación. Sugiere cultivar el escepticismo ante el volumen emocional y exigir claridad. La razón genuina se sostiene bajo escrutinio tranquilo, sin requerir amplificadores.
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“No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”
“Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.”
“Yo sé que la muerte no resuelve nada, que todos los problemas hay que resolverlos de pie.”
“Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió.”
“En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos.”