“Un hombre se enamora por los ojos; una mujer, por los oídos.”
Fue un periodista, escritor y político británico que ejerció como parlamentario laborista, se hizo conocido como presentador y columnista y terminó como asesor influyente y miembro de la Cámara de los Lores cercano a Margaret Thatcher.
1918 – 1997
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Significado
Miradas y palabras en la seducción
La frase atribuida a Woodrow Wyatt, periodista y figura pública británica de la segunda mitad del siglo XX, simplifica la atracción humana en dos sentidos: la vista para el hombre y el oído para la mujer. Funciona como un aderezo cultural que opone lo físico y lo verbal, sugiriendo que el deseo masculino sería más inmediato y el femenino más receptivo a las palabras. Es una generalización que traduce observaciones sociales en una regla fácil de repetir.
Historia, poder y limitaciones del estereotipo
Colocada en su contexto histórico, refleja roles de género dominantes y prácticas mediáticas que promovían esa división sensorial. Hoy sirve como espejo de prejuicios: explica por qué la publicidad explota imágenes para unos y testimonios para otras, pero también oculta la pluralidad de experiencias afectivas. Mantenerla sin crítica legitima desigualdades emocionales; cuestionarla permite ver que la atracción combina sentidos, narrativas y poder.
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“La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.”
“Las flores se dispersan por el viento, y al viento no le importa nada; pero las flores del corazón, sin viento, pueden tocar.”
“Adoro el cuerpo masculino. Está infinitamente mejor diseñado que la mente masculina”
“Por mucho que deseemos creer otra cosa, el amor universal y el bienestar de las especies en su conjunto son conceptos que no tienen ningún sentido desde el punto de vista evolutivo”