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Significado
El poder transformador de la escucha activa
William George Ward juega con una paradoja ingeniosa al vincular la capacidad de escuchar con tres problemas muy distintos. La soledad desaparece cuando realmente oímos a otros; el exceso de habla pierde sentido ante quien genuinamente atiende; incluso la laringitis (afección física) encuentra su contrapeso en la disposición silenciosa. Aunque el tono es irónico, la idea central permanece seria: escuchar activamente es un acto de conexión humana tan fundamental que trasciende lo meramente social.
La cita refleja una verdad incómoda sobre nuestro tiempo. Solemos confundir comunicación con transmisión de palabras propias, cuando en realidad la verdadera comunicación requiere recepción genuina. Quien escucha de verdad no necesita llenar espacios con su voz para sentirse presente. La locuacidad compulsiva suele nacer de la angustia de no ser escuchado; la soledad, de la sensación de que nadie nos oye realmente.
Ward propone, entonces, que la escucha es medicina: sana al que habla (sabiendo que lo oyen), al que escucha (encontrando significado en otros) y a la relación misma (construida sobre reciprocidad, no monólogos paralelos).
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“No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo”
“En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.”
“De las miserias suele ser alivio una compañía.”
“El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.”
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