“Los relojes matan el tiempo. El tiempo está muerto siempre que esté siendo marcado por las pequeñas ruedas; sólo cuando el reloj se detiene el tiempo viene a la vida.”

William Faulkner
William Faulkner

escritor estadounidense

1897-1962

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Significado

La paradoja del tiempo medido

Faulkner propone una inversión provocadora: mientras contabilizamos los segundos mediante mecanismos mecánicos, el tiempo pierde su vitalidad. La medición constante lo convierte en una sucesión muerta de instantes cuantificables, fragmentados y controlables. Solo cuando interrumpimos esa vigilancia obsesiva, cuando el reloj cesa su tic-tac, el tiempo recupera su densidad experiencial. Entonces dejamos de contar para empezar a vivir.

Más allá de la cronología

El escritor estadounidense cuestiona nuestra obsesión moderna por la precisión temporal. En el siglo XX, industrializado y acelerado, los relojes simbolizaban eficiencia y orden. Pero esa disciplina tiene un costo: transformamos la experiencia en números. Un momento pleno de significado se reduce a "cinco minutos". Lo que Faulkner captura es la tensión entre el tiempo como construcción abstracta y el tiempo como duración vivida, ese que percibimos cuando estamos absortos en algo.

Implicación contemporánea

Hoy, rodeados de dispositivos que fragmentan nuestras horas, la advertencia resulta aún más pertinente. La medición constante del tiempo podría empobrecerlo, volviéndolo un recurso escaso que "se nos escapa". Recuperar su vitalidad requiere momentos donde la precisión importa menos que la presencia.

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