“El estudio es la perdición de la infancia, el aceite de la juventud, la indulgencia de la madurez y una restauración en la vejez.”
Walter Savage Landor fue un poeta y escritor inglés vinculado a la escuela lakista, reconocido por su obra lírica y sus agudas reflexiones.
1775 – 1864
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
Sobre la metamorfosis del estudio
Landor coloca al estudio en papeles distintos según la edad: una pérdida para la infancia, un lubricante para la juventud, una indulgencia en la madurez y una restitución en la vejez. Esa sucesión sugiere que aprender no tiene una sola función; puede amputar la despreocupación infantil si se impone demasiado pronto, pero también otorga herramientas que facilitan el impulso creativo y práctico durante los años activos. El lenguaje metafórico remarca que lo que resulta pesado en un tiempo puede ser nutritivo en otro.
Consecuencias y contexto
Como clasicista del siglo XIX, Landor habla desde una cultura que valoraba la erudición como formación moral y refugio personal. La afirmación plantea preguntas sobre cuándo enseñar, cuánto exigir y cómo proteger el espacio lúdico de los niños sin renunciar a la disciplina intelectual. Además sugiere una ética del aprendizaje continuo: el estudio puede ser sacrificio y recompensa, pérdida puntual y, al final, medio de restauración personal.
Frases relacionadas
“En la vejez la ciencia es para nosotros un cómodo refugio; y si no la plantamos de jóvenes, no nos dará sombra cuando seremos viejos.”
“Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.”
“La tragedia de la vejez no es ser viejo, sino haber sido joven”
“Los niños hallan el todo en la nada; los hombres, la nada en el todo”
Más frases de Walter Savage Landor
“No debemos dejarnos llevar por opiniones desfavorables acerca de la humanidad, pues al hacerlo hacemos creer a los malos que no son peores que los demás, y enseñamos en vano a los buenos que son buenos.”
“Mis pensamientos son mi compañía: puedo reunirlos, seleccionarlos, detenerlos y despedirlos.”
“Incluso el litigante más débil se jacta de lo que él llama religión, como si creyera que es más sabio que quienes piensan de manera diferente.”
“En el argumento, la verdad siempre prevalece; en la política, finalmente, prevalece la falsedad.”
“En ciertas ocasiones, la prosa puede contener mucha poesía, y en otras, la poesía puede desvanecerse bajo un moderado peso de prosa.”