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Significado
Una provocación disfrazada de halago
Voltaire, filósofo del siglo XVIII conocido por su ironía mordaz, lanzó esta frase como crítica social más que como cumplido genuino. La interpretación depende de si leemos con seriedad o detectamos su sarcasmo característico. Una lectura literal sugeriría que la ignorancia femenina facilitaba la vida doméstica, un argumento típico de su época para justificar la exclusión de las mujeres de la educación. Sin embargo, el filósofo francés frecuentemente utilizaba este tipo de declaraciones para exponer las contradicciones de su sociedad.
El trasfondo sexista y la ironía
La frase refleja prejuicios profundos del siglo XVIII sobre inteligencia y género. Se construye sobre la premisa de que las mujeres educadas resultaban incómodas para el orden patriarcal, mientras que aquellas menos instruidas pero corteses permanecían "manejables". Esta observación, leída hoy, expone crudamente cómo se devaluaba la educación femenina. La pregunta incómoda que Voltaire quizá dejaba implícita era: ¿qué clase de sociedad considera una bendición la estupidez ajena?
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“Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez.”
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“Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos.”
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