“Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza.”

Voltaire
Voltaire

escritor francés

1694-1778

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Significado

La fragilidad como punto de partida

Voltaire plantea una verdad incómoda: la imperfección es constitutiva del ser humano, no una excepción. Lejos de ser una debilidad que ocultar, reconocer nuestros límites y errores forma parte de nuestra naturaleza fundamental. Este filósofo ilustrado rechaza la ilusión de una humanidad perfectible mediante la razón pura, apostando en cambio por la aceptación mutua como base para la convivencia. El perdón recíproco no emerge de un sentimentalismo ingenuo, sino de una comprensión realista: si todos somos defectuosos, la exigencia de perfección en otros resulta hipócrita.

Implicaciones prácticas

La propuesta tiene consecuencias radicales para la ética y la política. Si la primera ley de la naturaleza es el reconocimiento compartido de la fragilidad, entonces la compasión deja de ser virtud extraordinaria para convertirse en respuesta lógica. Voltaire escribe en el siglo XVIII, época de dogmatismos religiosos y certezas morales inquebrantables. Defender el perdón como acto fundamental es, entonces, desafiar la rigidez doctrinal y abrir paso a una moral más flexible, más humana: una que comience por aceptar que somos todos igualmente vulnerables.

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