Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El problema de la pasividad intelectual
Voltaire señala aquí una paradoja incómoda de la naturaleza humana: quienes sostienen convicciones fanáticas invierten energías enormes en difundirlas, mientras que las personas reflexivas y equilibradas permanecen calladas. Los primeros actúan con fervor casi religioso; los segundos dudan, cuestionan y se paralizan en sus propias incertidumbres. El filósofo ve en esto una vergüenza porque el silencio de los sensatos permite que el dogmatismo colonice espacios públicos sin resistencia intelectual.
Implicaciones para el debate público
La cita cuestiona el equilibrio de fuerzas en la sociedad. La certeza apasionada es ruidosa y contagiosa; la razón ponderada tiende a la modestia. Voltaire no pide que los pensadores se vuelvan fanáticos, sino que abandonen la indiferencia. La pasividad del que sabe matices se convierte en cómplice tácito del que proclama verdades simplistas. En contextos de polarización, este desequilibrio se acentúa: el extremismo gana terreno no porque sea más verdadero, sino porque sus defensores se atreven a ocupar el espacio que otros abandonaron.
Frases relacionadas
Más frases de Voltaire
“Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”
“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”
“La escritura es la pintura de la voz”
“La historia no es más que una lista de crímenes y desgracias”
“Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa”