“El trabajo triunfará cuando el deseo vacilante no lo haga.”
Thomas S. Monson fue un líder religioso que se desempeñó como el decimosexto presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Dedicó la mayor parte de su vida a cargos de liderazgo y servicio público dentro de la iglesia, habiendo servido como apóstol, miembro de la Primera Presidencia y Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles.
1927 – 2018
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Significado
Deseo versus constancia
Thomas S. Monson, figura reconocida en círculos religiosos, contrapone el impulso pasajero con la labor sostenida: el logro surge cuando la acción perseverante supera a la inclinación incierta. El pensamiento subraya que la voluntad intermitente no basta; hace falta una práctica que transforme intención en hábito. La duda puntual no debe dictar el curso del esfuerzo.Consecuencias prácticas y éticas
En su contexto religioso habla también de responsabilidad y servicio: el compromiso continuo sostiene metas personales y comunitarias. En lo cotidiano implica diseñar rutinas, fijar prioridades y aceptar pequeñas renuncias para mantener el rumbo. A nivel moral, reivindica la dignidad del trabajo como fuerza creadora que consolida carácter cuando la emoción flaquea.Frases relacionadas
“Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo”
“Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.”
“Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.”
“Quizá me estaba dando cuenta de lo que significaba el mundo laboral: hacer cosas sin tener el deseo de hacerlas.”
Más frases de Thomas S. Monson
“Ocasionalmente el desaliento puede oscurecer nuestro camino; la frustración puede ser un compañero constante.”
“En nuestros oídos puede sonar la sofistería de Satanás cuando susurra: 'No puedes salvar al mundo; tus pequeños esfuerzos son insignificantes. No tienes tiempo para ocuparte de los demás'.”
“Confiando en el Señor, apartemos nuestra mirada de tales falsedades y asegurémonos de que nuestros pies estén firmemente plantados en el camino del servicio y nuestros corazones y almas dedicados a seguir el ejemplo del Señor.”
“En momentos en que la luz de la resolución se debilita y el corazón se desmaya, podemos consolarnos con Su promesa: 'No te canses de hacer el bien... De las cosas pequeñas procede lo que es grande. He aquí, el Señor requiere del corazón y de una mente dispuesta.'”
“En medio de la confusión de los tiempos, los conflictos de conciencia y el tumulto de la vida diaria, una fe constante se convierte en un ancla para nuestras vidas.”