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Significado
Qué pone en cuestión
Paine plantea que las grandes religiones organizadas funcionan como instrumentos colectivos para imponer control: emplean el miedo moral y sobrenatural como mecanismo disciplinario, articulan jerarquías clericales que aseguran privilegios materiales y legitiman acuerdos con el poder político. La afirmación combina una crítica ética y política: no se limita a dudar de doctrinas, sino que denuncia una maquinaria institucional que convierte la fe en recurso para conservar estatus y riqueza.Historia y consecuencias
Surge del contexto ilustrado y revolucionario del siglo XVIII, cuando la razón y la libertad individual confrontaban privilegios tradicionales. Esa postura alimentó demandas por laicidad, transparencia y separación entre Estado y confesiones religiosas. Al mismo tiempo implica una advertencia: desconfiar de autoridades religiosas concentradas, proteger la libertad de conciencia y valorar que la crítica no anule la experiencia personal o el tejido comunitario que la religión también puede ofrecer.Frases relacionadas
“Quiero que simplemente permitan que una ola de intolerancia los invada. Quiero que permitan que una ola de odio los invada. Sí, el odio es bueno... Nuestro objetivo es una nación cristiana. Tenemos un deber bíblico; Dios nos ha llamado a conquistar este país. No queremos igualdad de tiempo. No queremos pluralismo.”
“A Wal-Mart no le importa tu fe. A Wal-Mart le importa si tienes dinero para gastar, y será lo más genérico posible en la explotación de la temporada de vacaciones por cada dólar que pueda ganar.”
“Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.”
“Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.”
Más frases de Thomas Paine
“Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos.”
“Si ha de haber conflictos que sea mientras yo viva, que mi hijo pueda vivir en paz.”
“Mi patria es el mundo; mis hermanos, todos los hombres.”
“Las armas desalientan y mantienen al invasor y al saqueador en el temor, y preservan el orden en el mundo, así como la propiedad.”
“Me encanta el hombre que puede sonreír incluso cuando tiene problemas, que puede reunir fuerzas en la angustia y volverse valiente en la reflexión. Es propio de las mentes pequeñas empequeñecer las cosas; pero, con un corazón firme y una conciencia que aprueba su conducta, perseguirá sus principios hasta la muerte.”