“Un monstruo hay en el mundo: el ocioso.”

Thomas Carlyle
Thomas Carlyle

historiador, pensador y ensayista escocés

1795-1881

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Significado

La ociosidad como amenaza moral

Thomas Carlyle, pensador victoriano del siglo XIX, identificaba la inactividad como un mal fundamental de la sociedad. Más allá de la simple falta de trabajo, el filósofo escocés veía en la ociosidad una corrupción del espíritu humano. Para él, la persona ociosa no solo desperdicia tiempo, sino que abdica de su propósito existencial. La vida tiene sentido en la acción, en la producción, en la contribución. Quien permanece inerte se convierte en una fuerza destructiva, aunque sea pasivamente.

Vigencia y tensión moderna

El diagnóstico de Carlyle refleja la ética protestante que dominaba su época: el trabajo como valor supremo, la utilidad como medida del ser. Hoy esa máxima resulta provocadora. Vivimos en sociedades que producen agotamiento precisamente por exigir actividad constante. La cita cuestiona si realmente existe un equilibrio entre el rechazo a la inacción y el derecho al descanso, entre la productividad demandada y la dignidad personal.

Lo provocador de Carlyle consiste en obligarnos a preguntarnos qué diferencia a quien descansa deliberadamente de quien se abandona a la pasividad. El monstruo no es quien descansa; quizá sea quien renuncia a pensar, a crecer, a importarle el mundo.

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