“Menciono mi edad porque me encuentro con personas en este país —las mujeres, no los hombres, por supuesto—. Las mujeres están tan preocupadas por su edad. Hay una cultura de la juventud, y es una cultura falsa.”
Teresa Heinz es una filántropa y figura pública de origen portugués radicada en Estados Unidos, reconocida por su trabajo en causas sociales y su influencia en asuntos políticos.
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Significado
La edad como marcador social
Teresa Heinz llama la atención sobre la desproporción del interés por la edad entre sexos, observando que son sobre todo mujeres las que cargan con esa preocupación. Al poner su propia edad en primer plano pretende mostrar que existe una cultura de la juventud que funciona como estándar de valor: la apariencia y la vigencia temporal ocupan el lugar de la experiencia y el mérito. Esa lógica opera más como un mandato comercial que como una verdad sobre la valía individual.
Efectos sobre voz y reconocimiento
Las implicaciones alcanzan lo público y lo íntimo. En lo profesional alimenta la exclusión de voces maduras; en lo personal fomenta ansiedad y autocensura frente al envejecimiento. Cambiar ese marco implica reevaluar qué consideramos prestigio: reconocer la continuidad, el saber acumulado y la autoridad que trae la edad. La observación de Heinz señala, con sencillez, que la obsesión por lo joven empobrece el conjunto de la vida colectiva y privada.
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