“El obispo Berkeley 'destruyó este mundo en un octavo volumen', y después de su tiempo no quedó nada salvo la mente, que experimentó un destino similar de la mano del señor Hume en 1737.”

Sydney Smith
Sydney Smith

Clérigo inglés famoso por su ingenio, elocuencia y pensamiento crítico; influyó en la religión, la educación y la literatura del siglo XIX a través de ensayos y discursos sobre temas sociales y religiosos.

1771 – 1845

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Significado

Una broma con filo histórico

Smith aprovecha la ironía para resumir debates centrales del siglo XVIII: la posición de Berkeley sostuvo que lo que llamamos mundo depende de la percepción, y con ese gesto habría «eliminado» la materia como entidad independiente. Más tarde, Hume puso en entredicho las nociones de causalidad y de identidad personal, de modo que hasta la mente quedaba vacilante. La línea de Smith condensa así, con humor, la progresión de argumentos que parecen destruir los fundamentos que pretenden explicar.

Ecos y advertencias filosóficas

La mordacidad señala una paradoja productiva: teorías muy rigurosas pueden socavar aquello que quieren explicar. Ese efecto obligó a los pensadores posteriores a revisar supuestos sobre percepción, lenguaje y justificación. La imagen de mundos que desaparecen sirve como recordatorio de que las abstracciones teóricas tienen consecuencias prácticas sobre cómo concebimos la realidad y sobre la humildad epistemológica que conviene mantener.

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