“Para no menospreciar a ninguna criatura, debo también mencionar a los animales domésticos, las bestias y las aves de quienes he aprendido. Job dijo hace mucho (35:11): «¿Quién nos enseña más que las bestias de la tierra, y nos hace más sabios que las aves del cielo?» Parte de lo que he aprendido de ellos lo he escrito en mis libros, pero temo no haber aprendido tanto como debería, porque cuando oigo ladrar a un perro, o trinar a un pájaro, o cantar a un gallo, no sé si me agradecen por todo lo que he contado sobre ellos o me reclaman cuentas.”

Shmuel Yosef Agnon
Shmuel Yosef Agnon

Shmuel Yosef Agnon, cuyo nombre original fue Shmuel Yosef Czaczkes, fue un escritor judío prolífico y uno de los más representativos de la literatura hebrea moderna, autor de novelas, cuentos y antologías y galardonado con el Nobel de Literatura en 1966.

1888 – 1970

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Significado

Aprendizaje desde lo cotidiano

Agnon pone en primer plano a los animales como maestros humildes: no solo criaturas útiles, sino fuentes de enseñanza que superan la pretensión humana de omnisciencia. Al aludir a Job, sitúa ese aprendizaje en una tradición bíblica que reconoce sabiduría fuera del ámbito exclusivamente humano. El autor confiesa haber escrito sobre lo aprendido y, al mismo tiempo, sentir que su saber es insuficiente. Esa tensión subraya una humildad intelectual frente a lo evidente y lo doméstico.

Responsabilidad y cuentas abiertas

La duda sobre si el perro o el pájaro agradecen o exigen cuentas transforma la observación en ética práctica. Lo que parece una fábula íntima deviene en interrogante moral: ¿hemos cumplido con quienes nos enseñan, o les adeudamos algo? Agnon mezcla memoria, humor y seriedad para reclamar una responsabilidad cuidadosa, y para recordarnos que comprender no elimina la deuda de respeto hacia las vidas con las que coexistimos.

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