“Oramos para que, a partir de ahora, no solo Japón, sino toda la humanidad, conozca las bendiciones de la armonía y el progreso.”
Diplomático y político japonés que, como primer ministro en la posguerra, impulsó la recuperación económica y una política exterior y de seguridad basada en la dependencia militar de Estados Unidos, conocida como la doctrina Yoshida.
1878 – 1967
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Significado
Reconstrucción y anhelo compartido
La frase plantea una plegaria que trasciende lo nacional: pide que Japón y toda la humanidad alcancen simultáneamente convivencia pacífica y bienestar material. Habla de reconciliación interior y de progreso tangible, entendidos como dos caras de un mismo proyecto; la idea sugiere que el avance técnico o económico pierde sentido si no va acompañado de respeto mutuo. El tono combina humildad espiritual y voluntad práctica, una llamada a armonizar objetivos colectivos con el cuidado de la dignidad humana.Contexto histórico y consecuencias prácticas
Proferida en el periodo posterior a la catástrofe bélica, la expresión refleja la urgencia de levantar una nación averiada en condiciones de fragilidad política y moral. Implica una apuesta por la reconstrucción mediante la cooperación internacional y políticas que prioricen la estabilidad social antes que la revancha. A escala global propone una ética de la modernidad: progreso condicionado por la armonía, lo que reclama diplomacia, responsabilidad económica y freno al militarismo como herramientas necesarias para esa aspiración compartida.Frases relacionadas
“Tengamos tan sólo paciencia, vendrá, tiene que venir, el tiempo sagrado de la paz perpetua, en que la nueva Jerusalén será la capital del mundo; y hasta entonces sean alegres y animosos en los peligros del tiempo, compañeros de mi fe, anuncien con la palabra y las obras el Evangelio divino y permanezcan fieles a la fe verdadera e infinita hasta la muerte.”
“En medio de la confusión de los tiempos, los conflictos de conciencia y el tumulto de la vida diaria, una fe constante se convierte en un ancla para nuestras vidas.”
“Recordemos que esta escena [la Natividad] representa mucho más que una historia conmovedora o un cuento navideño nostálgico. Es, de hecho, un recordatorio de la realidad más asombrosa: que Dios vino y Dios habló. Paz en la tierra; Dios está con nosotros. Y el Dios que habló todavía habla. Y el Dios que vino todavía viene. Este es el verdadero milagro de la Navidad: que, al estar aquí esta noche en nuestro mundo real con nuestras vidas reales llenas de problemas y preguntas, heridas pasadas y esperanzas futuras, Dios está con nosotros.”
“Imagínate a todo el mundo viviendo su vida en paz”