“Que nadie esté dispuesto a hablar mal del ausente.”
Poeta lírico latino de origen umbro que, tras la ruina de su familia, se trasladó a Roma donde estudió derecho y retórica y escribió sus célebres elegías.
c. 50 a. C. – c. 15 a. C.
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Significado
Una norma breve y firme
Propertius, poeta elegíaco romano del siglo I a. C., formula con austeridad una regla sobre la palabra: prohibir calumniar a quien no está presente para defenderse. La frase actúa como mandato moral y táctica social a la vez: protege la reputación de la persona ausente y exige responsabilidad al hablante. En el contexto de la poesía amorosa y de cortes, esa reserva preserva honor y lealtades en espacios donde la palabra es arma y moneda.
Efectos sobre la palabra y la confianza
La exigencia tiene consecuencias prácticas: reduce la propagación de rumores, evita que la ausencia convierta un conflicto en versión única y obliga a considerar el daño que producen las palabras. Traslada al hablante la carga ética de su discurso y sostiene la confianza entre interlocutores. Hoy, cuando la comunicación excede la presencia física, la máxima señala la importancia de medir la palabra para no condenar a quien no puede responder.
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