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Significado
Una paradoja del siglo XVI
Santa Teresa de Jesús escribía desde un contexto donde la autoridad intelectual y espiritual era territorio exclusivamente masculino. Su observación contiene una ironía aguda: acepta la premisa de su época (que las mujeres carecen de capacidad para el discernimiento) mientras la socava inmediatamente. Al reconocer que "algunas veces acertamos", la santa introduce una grieta en la lógica que la excluía. No es una reivindicación estridente, sino una constatación burlona de la realidad: las mujeres pueden equivocarse, pero también aciertan, independientemente de lo que digan los dogmas.
El peso de la humildad estratégica
La formulación modesta de Teresa servía como táctica de supervivencia intelectual. Una mujer del siglo XVI que reclamara autoridad sin rodeos habría sido silenciada o castigada. Al presentar sus ideas bajo el disfraz de la inseguridad femenina aceptada, lograba expresarlas. Esta ambigüedad refleja cómo las mujeres pensadoras debieron negociar el acceso al pensamiento: fingir limitaciones para ejercer la razón.
Vigencia incómoda
Hoy, la cita persiste porque encapsula un problema nunca resuelto completamente. Pone en evidencia cómo se juzgan los aportes de las mujeres con estándares distintos. La pregunta ya no es si acertamos o erramos, sino por qué seguimos esperando que demuestren humildad quienes simplemente piensan.
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“Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.”
“Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.”
“He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.”
“Lee y conducirás, no leas y serás conducido.”
“¡Ay que larga es esta vida! / ¡qué duros estos destierros! / ¡esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida! / Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, / que me muero porque no muero.”