“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.”

San Agustín
San Agustín

obispo y filósofo

354-439

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Significado

La tensión entre fe y acción

San Agustín plantea una paradoja que busca resolver una antigua pregunta: ¿qué lugar ocupa la voluntad humana frente a la providencia divina? La primera parte apunta a la humildad espiritual: reconocer que nuestras capacidades tienen límites y que existen fuerzas mayores que escapan a nuestro control. La oración representa ese acto de entrega, el momento donde abandonamos la ilusión de poder manejarlo todo. Sin embargo, esta actitud no justifica la pasividad. La segunda parte es tajante: el trabajo exige el máximo esfuerzo personal, como si fuéramos únicos responsables del resultado.

Implicaciones prácticas

Esta formulación medieval tiene relevancia contemporánea. Sugiere que la fe genuina no sustituye el compromiso, sino que lo acompaña. Quien reza sin trabajar comete una negligencia; quien trabaja sin reconocer sus limitaciones cae en la arrogancia. La frase equilibra dos extremos igualmente problemáticos: el fatalismo paralizante y la ilusión de control total. En el contexto agustiniano, esto refleja el debate teológico sobre la gracia divina y el libre albedrío. Para nosotros hoy, funciona como invitación a actuar con determinación mientras mantenemos perspectiva sobre aquello que no controlamos.

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