“¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.”

San Agustín
San Agustín

obispo y filósofo

354-439

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Significado

La paradoja del conocimiento vivido

San Agustín captura aquí una tensión profunda: experimentamos el tiempo constantemente, lo sentimos fluir en nuestras vidas, y por eso creemos comprenderlo intuitivamente. Sin embargo, cuando intentamos definirlo con precisión, la tarea se vuelve imposible. ¿Es una medida? ¿Una dimensión? ¿Una ilusión de nuestra percepción? Los filósofos y físicos aún debaten estas preguntas. Lo que el obispo de Hipona señala es que existe un abismo entre el conocimiento práctico y el teórico: vivimos dentro del tiempo, pero explicar qué es desafía nuestros conceptos.

Implicaciones para el pensamiento

Esta reflexión tiene alcance más amplio que la física. Agustín nos enfrenta a los límites del lenguaje y la razón: hay realidades que experimentamos directamente pero que nuestro aparato conceptual no puede atrapar completamente. El tiempo, como la conciencia o la identidad personal, pertenece a esa categoría de fenómenos que habitamos mejor de lo que los comprendemos. La cita invita a reconocer que el silencio a veces expresa más verdad que cualquier definición, y que la humildad intelectual frente a lo inefable es una forma legítima de sabiduría.

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