“No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo.”

San Agustín
San Agustín

obispo y filósofo

354-439

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Significado

La paradoja del tiempo en San Agustín

El obispo de Hipona formuló una pregunta que desmorona nuestras certezas sobre la temporalidad. ¿Cómo pudo haber un momento antes del tiempo si el tiempo mismo es la condición para que exista cualquier "antes"? Agustín señala el absurdo lógico: plantear un instante anterior al tiempo es una contradicción. El tiempo no tuvo inicio porque la noción misma de comienzo presupone tiempo. Esta reflexión surge de su meditación sobre la creación divina y el problema de qué hacía Dios antes de crear el universo, una pregunta que literalmente no tiene sentido.

Implicaciones filosóficas

La cita cuestiona si el tiempo es una propiedad del universo o algo más fundamental aún. Si Dios existe fuera del tiempo, en una eternidad sin sucesión, entonces la pregunta sobre sus actos "anteriores" carece de sentido. Agustín propone que Dios no actúa en el tiempo sino que lo genera. Esta idea influyó profundamente en la teología medieval y anticipó debates modernos sobre la naturaleza del tiempo: ¿es objetivo o mental?, ¿fluye o es estático?

Valor contemporáneo

Hoy, la física relativista da credibilidad a esta intuición agustiniana. Einstein mostró que el tiempo no es absoluto sino relativo. La paradoja de Agustín permanece vigente porque toca algo incómodo: nuestra incapacidad para pensar más allá de las categorías temporales que nos constituyen.

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