“Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.”

San Agustín
San Agustín

obispo y filósofo

354-439

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Significado

La conversación bidireccional con lo sagrado

San Agustín propone una distinción fundamental entre dos modos de encuentro con lo divino. La oración representa la voz humana dirigida hacia arriba: el creyente expresa sus dudas, deseos, gratitud y angustia. Es un acto de exposición y petición. La lectura, por el contrario, invierte esta dirección. Cuando nos acercamos a textos sagrados o sapienciales, adoptamos una postura receptiva. No somos nosotros quienes estructuramos el diálogo, sino que nos disponemos a escuchar lo que otros han recibido y transmitido.

Esta asimetría revela algo crucial sobre la maduración espiritual. No basta hablar; es necesario desarrollar la capacidad de estar en silencio atento. La lectura cultivada exige paciencia, apertura a lo inesperado y disposición a ser transformado por las palabras que recibimos. Agustín, que fue retórico entrenado, sabía que el auténtico aprendizaje requiere ceder el control de la conversación. La sabiduría llega cuando comprendemos que nuestra voz es importante, pero incompleta sin la escucha genuina del otro.

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