“Quien no conoce a Dios, no sabe qué es tener esperanza.”
Salmos
Los Salmos son una colección de poesía religiosa hebrea, agrupada en cinco libros y parte del Tanaj y del Antiguo Testamento cristiano; también se conoce como Salterio o Alabanzas y suele situarse entre Job y Proverbios dentro de los Libros Sapienciales.
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Significado
Horizonte teológico
Los Salmos nacen como poesía de confianza y demanda; allí la expectativa no es mero deseo, sino respuesta a un carácter divino confiable. Al afirmar que quien ignora a Dios carece de esperanza, el texto liga esperanza a la experiencia relacional: conocer a Dios equivale a haber encontrado una base consistente para esperar que las promesas y la justicia se cumplan. Conocer a Dios aparece, entonces, como conocimiento vivencial, no informativo —una confianza cultivada por lo vivido y no por teorías.Repercusiones humanas
La afirmación propone consecuencias prácticas: la esperanza anclada en una persona resiste mejor el dolor y la incertidumbre que la esperanza sin fundamento. Para quien no comparte esa fe, la esperanza puede existir pero muestra una fragilidad distinta, dependiente de probabilidades y proyectos humanos. El pasaje interpela sobre dónde depositar confianza y cómo ese lugar configura decisiones, resistencia moral y sentido frente al fracaso.Frases relacionadas
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”
“Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.”
“Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.”
“Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.”