“Un buen joven debe tener temor de Dios, someterse a sus padres, honrar a sus mayores y preservar su pureza; no debe despreciar la humildad, sino amar la paciencia y la modestia. Todo esto es un adorno de los años de juventud.”

Saint Ambrose
Saint Ambrose

Obispo de Milán y padre de la Iglesia, influyó decisivamente en la teología cristiana occidental, defendió la autonomía de la Iglesia frente al poder imperial y dejó huella en la liturgia y la música sacra.

340 – 397

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Significado

Virtud como adorno de la juventud

El pasaje propone una ética de formación: la piedad hacia lo divino entendida como reverencia, la obediencia filial, el respeto a los mayores y la custodia de la pureza moral. Esas cualidades aparecen como ornamento de los años jóvenes, es decir, no meras obligaciones externas sino rasgos que embellecen el carácter y orientan la acción. La insistencia en la humildad, la paciencia y la modestia sugiere que la madurez ética comienza por dominar los impulsos propios y cultivar hábitos que sostienen la convivencia.

Contexto histórico y efectos prácticos

Proveniente de un obispo cristiano de finales del siglo IV, el consejo nace en un ambiente donde la Iglesia articulaba normas culturales y familiares. Comprendido históricamente, busca ordenar la vida social y espiritual de la juventud. Hoy puede leerse en doble dirección: como una propuesta legítima de formación del carácter y también como un enunciado sujeto a tensión cuando la autonomía personal reclama otros valores. Su eficacia depende de cómo se integra la exigencia moral con la libertad responsable.

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