“Dios no acostumbra rechazar un buen regalo a quienes lo piden, pues Él es bueno; y especialmente con aquellos que le son fieles, a quienes debemos aferrar con toda nuestra alma, corazón y fuerza, para disfrutar de su luz, ver su gloria y poseer la gracia de la alegría sobrenatural.”
Obispo de Milán y padre de la Iglesia, influyó decisivamente en la teología cristiana occidental, defendió la autonomía de la Iglesia frente al poder imperial y dejó huella en la liturgia y la música sacra.
340 – 397
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
La generosidad que responde a la fidelidad
Ambrose expone una confianza en la bondad divina: pedir tiene sentido porque Dios, por su naturaleza, tiende a conceder lo bueno. La advertencia llega al corazón de la práctica religiosa cuando añade que esa respuesta se afianza en la fidelidad. La imagen de aferrarse con alma, corazón y fuerza subraya una entrega total —no una fórmula mágica—, y plantea la búsqueda de la luz y la gloria divinas como una vivencia transformadora que culmina en la gracia de la alegría sobrenatural.Cómo entenderlo en su contexto y en la vida cotidiana
Como obispo y maestro del siglo IV, Ambrose hablaba a comunidades que necesitaban certeza moral y esperanza pastoral; su lenguaje catequético combina doctrina y llamado ético. Las implicaciones son prácticas: la relación con lo divino exige perseverancia y sinceridad, y la experiencia prometida no se compra, se acoge. Esa promesa orienta la vida, impulsando actos de fidelidad continuada y una expectación activa de la consolación espiritual.Frases relacionadas
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”
“Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.”
“Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.”
“Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.”
Más frases de Saint Ambrose
“No debemos solo celar el espacio de la Iglesia, sino también el interior de la casa de Dios en nosotros; para que no se convierta en casa de comercio o en cueva de ladrones.”
“Si estás en Roma, vive a la manera romana; si estás en otro lugar, vive como se vive allí.”
“La muerte es puerto de paz para los justos, pero se considera naufragio para los impíos.”
“No es la muerte, pues, lo que resulta gravoso, sino el temor a la muerte.”
“No fue por la dialéctica que agradó a Dios salvar a su pueblo.”