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Significado
Una provocación sobre la perfección imposible
Guitry, dramaturgo francés del siglo XX, lanzó este aforismo con intención satírica. La frase juega con la ironía teológica: si las mujeres fueran perfectas, Dios las tendría a su lado. El razonamiento inverso sugiere que su ausencia en el cielo (donde supuestamente residiría Dios) prueba su imperfección. Sin embargo, la verdadera carga del chiste recae sobre los hombres que las juzgan, exponiéndolos como seres que demandan una pureza inalcanzable mientras ignoran sus propios defectos.
Crítica encubierta a la doble moral
Más que una afirmación sobre la mujer, esta frase es una crítica mordaz a los estándares hipócritas que históricamente se les han impuesto. Refleja cómo ciertos círculos masculinos proyectaban ideales románticos imposibles: la musa perfecta, la esposa virtuosa, la madre abnegada. Guitry expone el absurdo de estas expectativas mediante el absurdo lógico. La provocación funciona porque invierte la culpa: no hay mujeres perfectas porque pedir perfección es, en sí mismo, una exigencia injusta que ningún ser humano puede cumplir.
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