“La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.”
“Y morirme contigo si te mueres, y matarme contigo si te matas, porque el amor, cuando no muere, mata; porque los amores que matan nunca mueren.”