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Significado
El equilibrio ante los extremos
Kipling propone una perspectiva iconoclasta sobre dos fuerzas que dominan la vida: el éxito y la derrota. Ambas, según él, son impostoras. El término resulta revelador: la victoria no es tan real como parece (el mérito que creemos merecernos quizá dependa de factores externos), y el fracaso tampoco define nuestra esencia. La cita rechaza el dramatismo que solemos otorgar a estos momentos, sugiriendo que conferirles demasiada importancia es caer en una trampa psicológica.
La propuesta es mantener serenidad y una cuota sana de desdén ante ambos. No se trata de indiferencia nihilista, sino de cultivar la templanza: celebrar sin arrogancia, fracasar sin hundirse. Kipling escribía desde su experiencia como escritor y corresponsal en zonas de conflicto; conocía bien cómo el éxito podía corromper y el fracaso aniquilar. Su consejo apunta a una sabiduría práctica: quien domina sus reacciones emocionales ante estos polos evita convertirse en esclavo de circunstancias que, a menudo, están fuera de su control.
Aplicación actual
Esta idea sigue siendo radical en culturas obsesionadas con el rendimiento. Funciona como antídoto contra la ansiedad de resultados y la fragilidad emocional que genera la sobreidentificación con nuestros logros.
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“No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo”
“La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.”
“La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre.”
“Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.”
“Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada.”