“Concédeme, oh Dios, la gracia de enmendar mi vida, pues he de morir.”
Robert Southwell
Sacerdote jesuita y poeta inglés, conocido por su poesía religiosa y su labor misionera, recordado como mártir por su ejecución durante la persecución de católicos en Inglaterra.
1561 – 1595
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Significado
Plegaria ante lo inevitable
Southwell, jesuita inglés del siglo XVI condenado por su fe, eleva una súplica breve que resume una conciencia en trance: pide gracia para corregir su vida al reconocer la proximidad de la muerte. Ese ruego contiene dos movimientos: la aceptación de la propia finitud y la voluntad de reparación moral. La palabra subraya tanto la dependencia de una ayuda exterior como la urgencia interna de enmendar lo hecho, dejando ver una teología de la conversión última más que un simple arrepentimiento formal.Resonancias éticas y históricas
La frase funciona como testimonio personal y como postura pública frente a la persecución religiosa de su tiempo; habla de contrición sincera y de testimonio moral ante la adversidad. Para cualquier lector, plantea una pregunta práctica: qué haríamos si el tiempo se estrechara. En lo colectivo, recuerda que la confrontación con la muerte puede transformar prioridades y empujar a actos concretos de reparación, humildad y coherencia con las propias creencias.Frases relacionadas
“Dios, piensa en los grandes hombres que me han mordisqueado, y ahora no soy más que un bocado para un virus, algo que ni siquiera puede decidir si es planta o animal.”
“La mejor tumba es la más sencilla.”
“Sinceramente, creo que la muerte es la inventora de Dios. Si fuéramos inmortales no tendríamos ningún motivo para inventar un Dios. Para qué. Nunca lo conoceríamos.”
“La muerte es una traición de Dios.”
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