“Ahora no hay diferencia entre la fama y la infamia. Hay una nueva generación de famosos que no hace nada; no crea nada.”
Ricky Gervais es un escritor, actor, humorista, director y músico inglés, conocido por crear y protagonizar series como The Office y Extras.
1961
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
La fama como espectáculo
La observación pone en paralelo fama y infamia: ambos emergen del mismo mercado de atención, donde la viralidad premia la visibilidad más que la aportación. Ricky Gervais, comediante británico que vuelve con frecuencia su mirada crítica hacia la industria del entretenimiento y las ceremonias públicas, señala a una generación cuya notoriedad no procede de creación artística o intelectual, sino del ruido, la polémica o la exposición constante. Ese intercambio, atención por posición social, transforma la celebridad en espectáculo y hace más difícil distinguir mérito de simple presencia.
Consecuencias para el valor cultural
El efecto es doble: se devalúa el trabajo creativo cuando la recompensa llega por escándalo o por algoritmos, y se incentiva la provocación y la superficie frente a la labor sostenida. Además, figuras con gran visibilidad pero poco contenido pueden influir en debates y normas públicas sin haber aportado sustancia. La opinión crítica que aquí se expresa alerta sobre cómo medimos y prestigiamo aquello que consideramos valioso.
Frases relacionadas
“Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.”
“Cualquiera puede hacer una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.”
“Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.”
“¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos.”
Más frases de Ricky Gervais
“Tienes opciones. Puedes seguir siendo miserable o puedes dejar de enfadarte con todo el mundo y aceptar cómo son las cosas. Permítete vivir.”
“La verdad no hace daño. Sea lo que sea, no hace daño. Es mejor conocer la verdad.”
“Si hay un dios, ¿por qué me hizo ateo? Ese fue su primer error. Bueno, la serpiente que hablaba fue su primer error.”
“¿Por qué no crees en Dios? Me lo preguntan siempre. Intento dar una respuesta sensible y razonada, aunque suele ser incómodo y vano. Los creyentes no necesitan pruebas ni quieren evidencias en contra; están contentos con su fe y dicen 'es verdad para mí'. Aun así doy mi respuesta lógica porque no ser honesto sería condescendiente. Es irónico que decir 'no creo en Dios porque no hay evidencia científica y su definición parece lógicamente imposible' suene condescendiente.”
“La ciencia busca la verdad y no discrimina. Para bien o para mal descubre las cosas. La ciencia es humilde: sabe lo que sabe y lo que no sabe. Basa sus conclusiones en pruebas sólidas que se actualizan constantemente. No se ofende con nuevos hechos; abraza el cuerpo del conocimiento. No se aferra a prácticas medievales por tradición. Si lo hiciera, no te darían una inyección de penicilina; te meterías una sanguijuela en los pantalones y rezarías.”