“No se trata de ti.”
Pastor y evangelista estadounidense, fundador y pastor principal de Saddleback Church en Lake Forest, California, y autor de bestsellers cristianos como Una Iglesia con Propósito.
1954
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Significado
Contra el centro del yo
Planteamiento directo: mueve el foco fuera del individuo hacia realidades como la comunidad, la fe o el servicio, y propone que el sentido personal se forja en la relación con eso que excede al yo. La frase aparece en el marco pastoral de Rick Warren, concebida para reorientar preocupaciones sobre éxito y reconocimiento hacia compromisos prácticos y una vida con sentido dentro de una cosmovisión cristiana.
Efectos en la vida y sus tensiones
Adoptada con criterio, aligera la presión por el rendimiento y facilita actos concretos de solidaridad y responsabilidad compartida. Pero también existe el riesgo de diluir demandas legítimas del individuo o de instrumentalizar esa renuncia para sostener jerarquías. Bien aplicada, impulsa el compromiso; sin reflexión, puede erosionar la autonomía y justificar silencios injustos.
Frases relacionadas
“Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente.”
“Es más santo y reverente creer en las obras de Dios, que profundizar en ellas.”
“La fe comienza donde termina el orgullo.”
“Nuestro Señor no alaba al centurión por su amable cuidado de sus siervos, ni por su generosidad con los judíos, ni por su espíritu público, ni por su humildad, sino por su fe.”
Más frases de Rick Warren
“El objetivo último del universo es mostrar la gloria de Dios.”
“Sin la gloria de Dios, no habría nada.”
“Usar una máscara te agota. Fingir resulta fatigoso. La actividad más extenuante es pretender ser lo que sabes que no eres.”
“La preocupación es realmente una forma de ateísmo. Cada vez que te preocupas, actúas como un ateo. Estás diciendo: «Todo depende de mí». Eso simplemente no está en la Biblia.”
“La Biblia deja claro que Dios considera los 40 días como un periodo espiritualmente significativo. Cada vez que Dios quiso preparar a alguien para sus propósitos, lo hizo durante 40 días...”