“Me gusta pensar (¡tiene que ser!) en una ecología cibernética donde estamos libres de nuestras labores y unidos de nuevo a la naturaleza, devueltos a nuestros hermanos y hermanas mamíferos, y todos vigilados por máquinas de gracia amorosa.”
Escritor estadounidense vinculado a la contracultura, reconocido por su estilo narrativo y poético innovador en prosa y poesía.
1935 – 1984
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Significado
Una imagen de reconciliación tecnológica y natural
Imagina una ecología cibernética en la que la tecnología libera al humano del trabajo y restablece la relación con la naturaleza y con otros mamíferos. Esa propuesta mezcla anhelo pastoral con ironía: suena a utopía porque promete liberación del trabajo alienante, pero contiene una ambivalencia clara al delegar la vigilancia y el cuidado a artefactos. La idea provoca una pregunta inevitable sobre hasta qué punto la entrega de la custodia vital a sistemas automatizados preserva o erosiona la autonomía humana.
Dilemas éticos y políticos que emergen
La visión sugiere beneficios ecológicos y de tiempo para la vida comunitaria, pero abre tensiones morales: quién diseña las máquinas, qué valores incorporan y cómo se reparte ese bienestar. También plantea riesgos de dependencia, desigualdad y paternalismo técnico. Más que una receta, es un espejo que obliga a pensar cómo equilibrar tecnología, cuidado y libertad sin convertir el cuidado en simple programación.
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