“El pensador muere, pero sus pensamientos están más allá del alcance de la destrucción. Los hombres son mortales, pero las ideas son inmortales.”

Richard Adams
Richard Adams

Richard George Adams fue un novelista inglés, conocido principalmente por La colina de Watership y otras obras como Shardik y The Plague Dogs, en las que suelen aparecer animales como protagonistas. Antes de obtener éxito literario trabajó como funcionario en el Ministerio de Agricultura y La colina de Watership surgió como historias que les contaba a sus hijas.

1920 – 2016

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Significado

Mortalidad y permanencia

La observación contrapone la finitud del cuerpo con la continuidad de las ideas: las vidas se apagan, los pensamientos se transmiten. Ese contraste no busca glorificar al individuo, sino subrayar que las formulaciones intelectuales —ensayos, ficciones, teorías, creencias— pueden sobrevivir a sus creadores a través de textos, prácticas y memoria colectiva. En la tradición occidental hay ecos de Platón y del debate sobre inmortalidad cultural; en la práctica literaria de Richard Adams, autor que exploró la vulnerabilidad y la comunidad, la afirmación sugiere confianza en la capacidad del lenguaje para conservar y reconfigurar lo humano.

Responsabilidad y consecuencias

Si las ideas perduran, adquieren peso moral y político: lo que se piensa y se escribe influye en generaciones futuras. Eso abre dos caras: por un lado, hay consuelo en dejar una huella; por otro, existe el peligro de que nociones dañinas se institucionalicen. La consecuencia inmediata es exigir más responsabilidad intelectual y atención a cómo circulan y se arraigan los discursos que configurarán futuros comportamientos y valores.

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