“Quien escribe gusta del halago, pero el 'escritor' en cambio, ha de aprender a gozar con el arrecio, con el golpe de martillo sobre el yunque de su obra. Sólo así podrá forjar aiestos.”

Rafael Gibelli
Rafael Gibelli

Escritor. Abogado y antropólogo uruguayo.

1964 – ?

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Significado

El sacrificio como condición del oficio

Gibelli establece una distinción fundamental entre quien produce textos y quien encarna el arte de escribir. El primero busca validación externa, la gratificación inmediata del reconocimiento. El segundo ha atravesado esa vanidad y encuentra satisfacción en el proceso mismo de la creación: en los rechazos, las reescrituras, la fricción entre la intención y la palabra. La metáfora del yunque resulta precisa: la obra genuina requiere golpes repetidos, desgaste, confrontación con la resistencia del material.

Esta reflexión probablemente surge de la experiencia acumulada de un escritor que ha presenciado dos caminos divergentes. Mientras algunos buscan éxito rápido o aprobación fácil, los creadores auténticos aprenden a valorar la exigencia. El "arrecio" (término que evoca rigor y aspereza) se convierte en aliado, no enemigo. Solo mediante esa aceptación del dolor creativo emerge algo duradero: lo que Gibelli llama "aiestos", aquello que perdura porque fue templado bajo presión.

Implicación práctica

La cita desafía la cultura contemporánea del halago instantáneo. Sugiere que la madurez literaria implica perder cierta inocencia cómoda y abrasar el trabajo como acto de transformación personal, más allá de audiencias o aplausos.

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