“El matrimonio no es diversión, sino un acto solemne y, por lo general, triste.”
Monarca del Reino Unido cuyo largo reinado en el siglo XIX influyó en la política, la cultura y la expansión del Imperio británico, dejando un legado duradero.
1819 – 1901
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Significado
Época y tono victoriano
La figura de la reina Victoria, situada en el corazón del siglo XIX, habla desde una experiencia en la que el matrimonio era sobre todo un deber social y moral. Las normas legales y religiosas imponían una solemnidad que desplazaba la espontaneidad personal; la tristeza, en ese marco, aparece como consecuencia de obligaciones que restringen la celebración íntima. Matrimonio como compromiso público sintetiza la tensión entre apariencia y vida privada, entre permanencia y renuncia.
Consecuencias para la experiencia personal
Leída hoy, la afirmación funciona como crítica a roles rígidos y a asimetrías de poder que limitan la autonomía, especialmente femenina. Subrayar el lado sombrío de la unión conyugal obliga a repensar la idealización romántica: reconocer el coste emocional abre paso a relaciones más sinceras y equitativas. La pregunta que queda es cómo conciliar responsabilidad y afecto sin sacrificar la alegría compartida.
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“Los sexos se hicieron el uno para el otro, y solo en la unión sabia y amorosa de ambos está la plenitud de la salud, el deber y la felicidad que se puede esperar.”
“Para una sociedad sana, las leyes y las convenciones siempre deben apoyar el matrimonio como una institución caracterizada por una apertura hacia los hijos y la responsabilidad de los padres y madres que permanecen juntos para cuidar a los niños nacidos en su familia.”
Más frases de Queen Victoria
“Como la Providencia ha querido colocarme en este puesto, haré todo lo posible por cumplir con mi deber hacia mi país.”
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“Creo que la gente realmente se casa demasiado; es una lotería, después de todo, y, para una mujer pobre, una felicidad muy dudosa.”