“Vitruvio, escribiendo hacia el 30 a. C., definió los tres elementos de la arquitectura como "utilidad, firmeza y deleite", y nadie lo ha expresado mejor; resume la paradoja arquitectónica: un edificio debe ser útil y, a la vez, lo contrario de útil, pues el arte —el deleite, en el lenguaje vitruviano— por su esencia no tiene función mundana. Además, debe seguir las leyes de la ingeniería para mantenerse en pie. Sin firmeza no hay deleite; los tres elementos son esenciales.”
Paul Goldberger es un crítico y teórico de la arquitectura estadounidense, reconocido por sus análisis del urbanismo y la arquitectura y por sus aportes a la historia y la crítica del diseño urbano.
1950
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Significado
Paradoja funcional y estética
Vitruvio propone una tríada —utilidad, firmeza, deleite— que obliga a pensar la arquitectura como técnica y como experimento sensible. Un edificio debe resolver necesidades concretas y, al mismo tiempo, suscitar placer estético; la segunda exigencia parece prescindente respecto de la primera, porque el arte no busca un uso práctico, pero esa aparente contradicción es precisamente lo que enriquece la disciplina. La belleza, cuando aparece, depende de una resolución técnica previa: la experiencia estética necesita un soporte que la garantice.Herencia clásica y exigencia contemporánea
Es llamativo que un tratado de la antigüedad siga sirviendo de criterio crítico: Paul Goldberger recupera la fórmula vitruviana para subrayar la continuidad entre ingeniería, programa y símbolo. La implicación práctica es clara: proyectar implica equilibrar cálculo estructural, funciones sociales y capacidad para conmover. Además, la tríada funciona como brújula ética: la durabilidad y la utilidad sostienen la confianza pública, mientras que el deleite permite que los edificios trasciendan su mera eficacia y contribuyan a la vida cultural.Frases relacionadas
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“Los libros sobre temas técnicos para no especialistas suelen ser obtusos o condescendientes. The Tower and the Bridge no lo es: es una introducción clara y concisa a un tema difícil, escrita con respeto y pasión. Billington cree sinceramente que las grandes obras de ingeniería estructural son como la poesía, mientras que la arquitectura es la prosa; crea criterios justos para juzgar las grandes estructuras y distingue lo simple y elegante de lo simple y llano.”
“Hay una fragilidad inherente en el simbolismo de cada gran calle de Nueva York: Broadway simboliza un teatro perpetuamente en crisis, Wall Street a imperios financieros dispuestos a mudarse a Nueva Jersey, y la Quinta Avenida, quizá la más celebrada, representa un lujo y un estilo que antaño eran únicos de Nueva York, pero que hoy parecen reproducidos en cualquier ciudad mediana o centro comercial.”
“La extraordinaria forma que Gehry concibió para Bilbao —una estructura arremolinada y curva cubierta en gran parte de titanio— inspiró a Philip Johnson a proclamarla "el mayor edificio de nuestro tiempo". Era prueba de la capacidad de Gehry para concebir formas inéditas: estimulante, robusta y barroca en su riqueza y complejidad. No era el modernismo austero de las cajas de vidrio.”
“Los Ángeles, Houston, Denver y Atlanta: todas son ciudades que realmente no se hicieron grandes hasta el siglo XX.”