“La libertad es la emancipación del poder arbitrario de otros hombres.”
Filósofo, educador y editor estadounidense, obtuvo un doctorado en Columbia y enseñó jurisprudencia en la Universidad de Chicago. Con Robert M. Hutchins promovió la educación liberal y editó proyectos como Great Books of the Western World y la planificación de la Encyclopædia Britannica; además escribió obras como How to Read a Book y Ten Philosophical Mistakes.
1902 – 2001
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Significado
Contra la coacción
La libertad se entiende aquí como la capacidad de vivir sin que la voluntad de otros imponga decisiones arbitrarias sobre uno. Esa perspectiva subraya la diferencia entre autonomía y mera capacidad de acción: se trata de proteger a las personas frente a arbitrariedad externa, no solo de amplificar deseos o capacidades. Cuando la coacción desaparece, queda espacio para que el juicio individual y la responsabilidad moral rijan la conducta.
Requisitos y efectos políticos
Mortimer Adler, filósofo estadounidense del siglo XX ligado a la tradición liberal y al debate sobre el bien público, sitúa esa idea en el terreno institucional. Para que exista esa libertad se requieren leyes claras, controles del poder, y una cultura que limite el ejercicio discrecional de la autoridad. La propuesta implica también una tensión: preservarla exige normas que restrinjan tanto al gobernante como a quien quiera imponer su voluntad fuera del procedimiento legítimo.
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“Demasiados hechos suelen ser tanto un obstáculo para la comprensión como muy pocos. En cierto sentido, nosotros, los modernos, estamos inundados de hechos en detrimento de la comprensión.”
“Los hombres valoran las cosas de tres maneras: como útiles, como fuentes de placer o como cosas admirables y honorables en sí mismas.”
“Si uno desea a otra persona solo por un poco de auto‑satisfacción, por lo general en forma de placer sensual, ese deseo se convierte en lujuria en lugar de amor.”
“El amor consiste en dar sin esperar nada a cambio, en dar lo que no es exigible, lo que no se hace por obligación hacia el otro. Por eso el verdadero amor no se basa, como las asociaciones de utilidad o de placer, en un intercambio justo.”
“Es el amor, más que la lujuria o la sexualidad desenfrenada; además de la necesidad o el deseo de participar, existe también un impulso por dar placer a las personas —es decir, a seres— y no solo utilizarlas para nuestro propio placer egoísta.”