“El fin último de la educación es la felicidad, o una buena vida humana: una vida enriquecida por la posesión de todo tipo de bienes y por el disfrute de todo tipo de satisfacciones.”
Filósofo, educador y editor estadounidense, obtuvo un doctorado en Columbia y enseñó jurisprudencia en la Universidad de Chicago. Con Robert M. Hutchins promovió la educación liberal y editó proyectos como Great Books of the Western World y la planificación de la Encyclopædia Britannica; además escribió obras como How to Read a Book y Ten Philosophical Mistakes.
1902 – 2001
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
Propósito educativo y vida buena
Adler plantea que la educación tiene como meta final la felicidad y la conformación de una buena vida humana, entendida como la acumulación y el disfrute de distintos bienes. Aquí el término bienes abarca no solo riquezas materiales, sino saberes, virtudes, relaciones y placeres legítimos. La proposición sitúa al aprendizaje como medio para enriquecer la existencia, no como trámite instrumental: formar la mente y el carácter para que la persona pueda reconocer, poseer y gozar de aquello que hace la vida plena.Implicaciones prácticas y éticas
Desde este enfoque, los sistemas educativos deberían equilibrar competencias técnicas con formación moral, estética y social; la evaluación no puede reducirse a exámenes cuantitativos. Surge también un reto distributivo: si la educación procura bienes para la felicidad, debe garantizar acceso equitativo a ellos. Además cabe preguntarse qué bienes privilegiar y cómo evitar que la búsqueda de satisfacción degrade otros valores.Frases relacionadas
“Enseñar no es una función vital, porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es aprender”
“La felicidad no está en la ciencia, sino en la adquisición de la ciencia”
“La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas”
“Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.”
Más frases de Mortimer Adler
“Demasiados hechos suelen ser tanto un obstáculo para la comprensión como muy pocos. En cierto sentido, nosotros, los modernos, estamos inundados de hechos en detrimento de la comprensión.”
“Los hombres valoran las cosas de tres maneras: como útiles, como fuentes de placer o como cosas admirables y honorables en sí mismas.”
“Si uno desea a otra persona solo por un poco de auto‑satisfacción, por lo general en forma de placer sensual, ese deseo se convierte en lujuria en lugar de amor.”
“El amor consiste en dar sin esperar nada a cambio, en dar lo que no es exigible, lo que no se hace por obligación hacia el otro. Por eso el verdadero amor no se basa, como las asociaciones de utilidad o de placer, en un intercambio justo.”
“Es el amor, más que la lujuria o la sexualidad desenfrenada; además de la necesidad o el deseo de participar, existe también un impulso por dar placer a las personas —es decir, a seres— y no solo utilizarlas para nuestro propio placer egoísta.”