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Significado
La ambición y su precio inevitable
Cervantes señala una verdad incómoda sobre la naturaleza humana: quien persigue el éxito raramente llega a lograrlo sin afectar negativamente a otros. La ambición personal, por legítima que parezca, tiende a pisotear derechos ajenos, recursos compartidos o el bienestar colectivo. No se trata de una fatalidad moral absoluta, sino de un patrón observable en cómo funcionan las jerarquías de poder y competencia. Cuando alguien asciende en fortuna, posición o influencia, generalmente lo hace extrayendo valor de quienes están en posiciones más débiles.
Implicaciones prácticas y políticas
Esta observación cobra especial relevancia en contextos de ambición política o económica desenfrenada. Cervantes escribía en una España del siglo XVII donde vio consolidarse estructuras de poder basadas en el privilegio y la exclusión. Su advertencia trasciende la época: nos confronta con la pregunta incómoda de cuánto estamos dispuestos a sacrificar ajeno para ganar propio. La cita no propone resignación, sino realismo. Exige examinar cada acción ambiciosa y preguntarse honestamente qué costo tiene para terceros, y si ese costo es realmente justificable.
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“¿De cuántas infamias se compone un éxito?”
“La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.”
“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.”
“Sería deseable que todo el que quisiera presentar su candidatura para un cargo pudiera explicar por qué quiere ser candidato. El deseo de ser candidato parece, por sí mismo, razón suficiente para la exclusión.”
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