“Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.”

Miguel de Cervantes
Miguel de Cervantes

escritor español

1547-1616

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La paradoja de la naturaleza humana

Cervantes toca aquí una verdad incómoda: nacemos con determinadas características, temperamento y capacidades que heredamos o recibimos. Pero la frase pivota en su segunda parte, donde el autor sugiere que frecuentemente empeoramos nuestra condición inicial. La ironía reside en que no culpa directamente a Dios de nuestras limitaciones, sino que nos señala como responsables de degradarnos aún más allá de lo que ya somos.

Implicaciones sobre la responsabilidad

Esta reflexión emerge de una Europa renacentista que debatía el libre albedrío frente a la predestinación. Cervantes evita la trampa teológica: reconoce que poseemos una naturaleza dada, pero rechaza la resignación. Nos advierte que nuestra agencia moral importa. Podemos aceptar nuestras limitaciones sin resignarnos a empeorar deliberadamente. El pesimismo de la cita no busca desalentar, sino incitar honestidad: ¿cuántas veces elegimos la versión inferior de nosotros mismos? El escritor español nos retrata como responsables de nuestro propio deterioro, lo cual paradójicamente devuelve poder a nuestras manos.

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