“Un filósofo se reconoce por tener inseparablemente el gusto por lo evidente y un cierto sentido de la ambigüedad.”
Filósofo francés destacado en la fenomenología y la filosofía de la percepción, cuya obra exploró la relación entre el cuerpo, la experiencia y el mundo y ejerció una influencia duradera en la filosofía contemporánea.
1908 – 1961
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Significado
Claridad y vacilación
Merleau-Ponty sugiere que pensar bien exige una doble fidelidad: al evidente, a lo que se deja ver con nitidez, y a la ambigüedad, a aquello que se resiste a una sola interpretación. Un filósofo aprecia los motivos claros, las intuiciones que sostienen un argumento, pero también reconoce que la experiencia humana contiene bordes difusos, metáforas recalcitrantes y perspectivas contrapuestas. Esa tensión obliga a mantener ideas firmes sin convertirlas en jaulas cerradas.Filosofía como oficio perceptivo
Desde la fenomenología, su propuesta surge contra la esperanza de certezas absolutas y contra el escepticismo paralizante; la tarea filosófica es afinar la percepción y tolerar la incertidumbre que ella revela. La consecuencia práctica es una actitud intelectual combinada: rigor en la explicación y modestia ante lo irreductible. Esto tiene implicaciones éticas y estéticas, porque pensar bien significa también respetar la complejidad del mundo y de los otros.Frases relacionadas
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado”
“Algo tan bueno y verdadero como la moral no puede ser nuevo a estas alturas.”
“Las verdades diferentes en apariencia son como las innumerables hojas que parecen diferentes y están en un mismo árbol.”
Más frases de Maurice Merleau-Ponty
“Buscar la esencia del mundo no es buscar lo que es 'en idea', una vez que lo hemos reducido a tema de discurso; es buscar lo que es de hecho para nosotros antes de toda tematización.”
“La verdadera filosofía es reaprender a ver el mundo.”
“Lo que hace a un filósofo es el movimiento que conduce sin cesar del conocimiento a la ignorancia, de la ignorancia al conocimiento, y una especie de descanso en este movimiento.”
“La teología reconoce la contingencia de la existencia humana solo para derivarla de un ser necesario, es decir, para eliminarla. La teología utiliza el asombro filosófico únicamente con el fin de motivar una afirmación que lo cierre. La filosofía, por el contrario, nos despierta a lo problemático de nuestra propia existencia y de la del mundo, hasta el punto de que nunca sanaremos de buscar una solución.”
“El mundo es el paraje natural y el campo de todos mis pensamientos y percepciones explícitas. La verdad no habita sólo en el hombre interior, o más exactamente, no hay un hombre interior; el hombre está en el mundo, y sólo en el mundo se conoce a sí mismo.”