“Deja que la mujer haga que el marido esté contento de volver a casa, y él sentirá tristeza al verla marcharse.”
Teólogo y fraile agustino alemán, iniciador de la Reforma protestante con sus noventa y cinco tesis contra las indulgencias. Tradujo la Biblia al alemán y defendió la justificación por la sola fe.
1483 – 1546
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Significado
Armonía cotidiana y deseo de pertenencia
Propone la imagen de la mujer como constructora del hogar emocional, la encargada de que el regreso sea un alivio y la partida una pérdida. Esa representación convierte el espacio doméstico en un termómetro del afecto: si ella logra acomodar la atmósfera, él se siente atraído por volver. Al mismo tiempo, pone sobre la mujer una expectativa de trabajo invisible y constante, una obligación afectiva que puede resultar gratificante o asfixiante según el reparto de responsabilidades. La frase celebra la hospitalidad femenina y, a la vez, sanciona una dependencia sentimental.Origen histórico y lecturas contemporáneas
Viene del contexto luterano del siglo XVI, donde los roles de género estaban fuertemente institucionalizados. Leída hoy, revela cómo los consejos morales traductores de autoridad siguen naturalizando tareas afectivas como femeninas. Desde una mirada crítica, ilumina la tensión entre cariño genuino y deber tradicional: puede ser interpretación de amor, o un mandato social que exige que la mujer gestione el bienestar emocional de la pareja. Esa ambivalencia exige repensar quién cuida y por qué.Frases relacionadas
“Para un buen matrimonio hay que enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona”
“Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.”
“No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.”
“Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.”
Más frases de Martin Lutero
“Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.”
“Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.”
“La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.”
“Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.”
“La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.”