“Nunca pierdas de vista que toda la felicidad humana radica en la imaginación del hombre y que no puede concebirla a menos que preste atención a sus caprichos. La persona más afortunada es la que tiene la mayoría de los medios para satisfacerlos.”

Marqués de Sade
Marqués de Sade

Donatien Alphonse François de Sade, aristócrata y escritor francés que pasó buena parte de su vida encerrado en prisiones y manicomios. Sus novelas libertinas, como Justine y Las 120 jornadas de Sodoma, dieron origen al término sadismo.

1740 – 1814

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Significado

Imaginación como núcleo de la dicha humana

El pensamiento plantea que la fuente de la felicidad no está en bienes objetivos sino en la capacidad imaginativa del individuo: lo que hace feliz a alguien son las fantasías y apetitos que su mente concibe, y para experimentarla hay que atender esos deseos. La frase conecta la felicidad con la facultad creativa del sujeto, y sugiere que la intensidad del gozo depende tanto de la riqueza interior como de la posibilidad real de concretar esos caprichos.

Poder, medios y responsabilidad

Las consecuencias son tanto éticas como políticas. Si la fortuna se mide por la aptitud para satisfacer deseos, la distribución de recursos se vuelve decisiva: desigualdad significa privación de mundos posibles. Además hay una tensión moral: reivindicar la satisfacción plena del deseo puede topar con el daño a otros, un problema central en la obra libertina de su autor. La reflexión obliga a pensar qué deseo merece ser realizado y quién decide los límites.

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