“El asombro no tiene opuesto; surge ya duplicado en sí mismo, compuesto a la vez de pavor y deseo, atracción y retroceso, produciendo una emoción, el estremecimiento del placer y del miedo.”
Marina Sarah Warner es una escritora británica autora de novelas, relatos, ensayos y estudios sobre mitología, conocida por explorar la condición femenina y el mito.
1946
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Significado
El doble movimiento
El asombro aparece como una experiencia dividida: a la vez atrae y repele, despierta curiosidad y provoca inquietud. En esa tensión se mezcla un placer que estremece con un miedo que contiene, y la emoción resultante no se reduce a una sensación simple, sino que es una especie de energía ambivalente que empuja hacia lo desconocido mientras marca sus límites. Esa duplicidad convierte cualquier encuentro sorprendente en algo vivo y móvil, donde el cuerpo reacciona antes que la palabra.
Raíces y consecuencias
La observación encaja en la tradición que relaciona maravilla, mito y lo fantástico; la voz que la formula ha trabajado sobre cuentos y símbolos que producen exactamente ese vaivén emocional. Como efecto práctico, la ambivalencia del asombro fertiliza tanto la imaginación artística como la cautela ética: fomenta la exploración sin permitir la ingenuidad, y obliga a leer lo nuevo con ojos que aman y que desconfían al mismo tiempo.
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“Donde acaba el deseo comienza el temor.”
“Lo poderoso en una escena de amor no es ver el acto; es ver la pasión, la necesidad, el deseo, la preocupación, el miedo.”
“La mujer es más como la noche: te rodea, te envuelve, te ahoga y, sin ofenderte, ni siquiera te toca.”
“Así decía el hierro al imán: te odio porque me atraes sin que poseas fuerza suficiente para unirme a ti”
Más frases de Marina Warner
“El mundo masculino de traje sombrío de la religión protestante se parece demasiado a un club de caballeros al que las damas solo son admitidas en días especiales.”
“Cuando la virtud se representa como inocencia y la inocencia se equipara con la cualidad infantil, la implicación es obviamente que el conocimiento y la experiencia ya no son medios de bondad, sino que en sí mismos se han convertido en contaminantes. Esta es una visión muy desesperada, en su modo tan oscura como el pecado original de Agustín, pues supone que la bondad original, con toda probabilidad, será mancillada… Renuncia al intento de representar la virtud en una fase madura.”
“Crear la simplicidad a menudo hace saltar el corazón; se ha restaurado el orden, lo torcido se ha enderezado. Pero el orden es comprender que las cosas no pueden hacerse simples, que reina la complejidad y debe ser aceptada.”
“El vocabulario del placer depende de las imágenes de dolor.”