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Significado
El matrimonio más allá de la pasión
Larra propone una distinción fundamental entre lo efímero y lo duradero en la vida matrimonial. Las grandes pasiones, con su intensidad arrebatadora, tienden a desvanecerse con el tiempo. Lo que realmente sostiene una unión a lo largo de los años es algo más modesto pero resiliente: el carácter apacible, la capacidad de mantener la serenidad en momentos difíciles. El escritor romántico madrileño reconoce aquí una paradoja incómoda: precisamente aquello que menos atrae inicialmente, la templanza cotidiana, resulta ser lo más valioso.
Contexto histórico y vigencia actual
En el siglo XIX, cuando Larra escribía, la literatura y la sociedad idealizaban el amor pasional como fundamento del matrimonio. Su posición representaba cierta lucidez crítica frente a esos ideales románticos. Sugería que los sentimientos intensos son pobres cimientos para una decisión que marcará décadas de existencia compartida. La reflexión sigue siendo pertinente hoy: en una cultura que celebra la emoción extrema, Larra advierte sobre la importancia del equilibrio emocional, la tolerancia mutua y la capacidad de convivencia pacífica como ingredientes reales de la felicidad conyugal.
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“Para un buen matrimonio hay que enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona”
“Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.”
“El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.”
“El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.”
Más frases de Mariano Jose de Larra
“Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas”
“Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.”
“Los madrileños se acercan al circo a ver un animal tan bueno como hostigado, que lidia con dos docenas de fieras disfrazadas de hombres.”
“El sentimiento es un flor delicada, manosearla es marchitarla.”
“La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.”