“Que un hombre que sabe coquetear sea el paso siguiente e indispensable para convertirse en un líder de la sociedad.”
Margaret Oliphant fue una novelista, cuentista e historiadora escocesa, conocida por sus novelas y relatos victorianos; sobresalió en el género de fantasmas con obras como La puerta abierta y La ventana de la biblioteca.
1828 – 1897
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Significado
De la coquetería a la influencia social
Oliphant plantea que la habilidad de coquetear funciona como una destreza social: dominar la mirada, modular la palabra y leer el ambiente. En su contexto victoriano esas aptitudes circulaban en salones y tejían redes de poder; hoy se traducen en inteligencia social y capital simbólico. Lejos de ser mera frivolidad, esas destrezas tienen eficacia práctica: quien sabe atraer voluntades también puede dirigir consensos.
Consecuencias para el ejercicio del poder
Aceptar esa observación obliga a repensar cómo se construye la autoridad. La coquetería, vista como capacidad performativa y empatía estratégica, legitima liderazgos carismáticos pero facilita la manipulación y el maquillaje de autoridad. Hay además una dimensión de género: Oliphant describía un escenario donde técnicas femeninas de persuasión podían convertirse en herramienta política, lo que plantea que la persuasión social pesa tanto o más que los cargos formales.
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“Que un hombre pueda coquetear es el siguiente paso indispensable para un líder de la sociedad.”
“Que un hombre que sabe coquetear sea el paso siguiente e indispensable hacia un líder de la sociedad.”
“Los síntomas del pensamiento fascista se colorean según el entorno y se adaptan a las circunstancias inmediatas. Pero siempre y en todas partes pueden identificarse por su atractivo hacia los prejuicios y por el deseo de jugar con los miedos y las vanidades de los distintos grupos para alcanzar el poder.”
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