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La ilusión de la mortalidad ajena
Duchamp captura una verdad incómoda sobre la percepción humana: tendemos a experimentar la muerte como un evento que acontece a otros, nunca a nosotros mismos. Mientras vivimos, la propia mortalidad permanece abstracta, casi irreal. Vemos morir a amigos, conocidos, personajes públicos, pero nuestra propia finitud sigue siendo un concepto lejano. El artista señala cómo esta distancia psicológica nos protege del terror existencial, permitiéndonos funcionar cotidianamente sin el peso constante de nuestra vulnerabilidad.
La frase tiene resonancias con el pensamiento existencialista: vivir conscientemente requiere enfrentar esta brecha. Para Duchamp, reconocer que siempre son los demás quienes mueren equivale a admitir nuestra complicidad en negarla propia finitud. No es pesimismo, sino un retrato de cómo la mente construye defensas contra lo insoportable. La cita desafía esa comodidad, sugiriendo que la aceptación genuina de la mortalidad pasa por abandonar la ilusión de que la muerte siempre sucede en el lado opuesto de la frontera que nos separa del mundo.
Frases relacionadas
“A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir.”
“Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.”
“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.”
“Una vida ociosa es una muerte anticipada.”
Más frases de Marcel Duchamp
“Hay millones de artistas que crean; sólo unos cuantos miles son aceptados o, siquiera, discutidos por el espectador; y de ellos, muchos menos todavía llegan a ser consagrados por la posteridad.”
“Vivir es más cuestión de lo que uno gasta que de lo que uno hace.”
“Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.”