“No hay nada que el miedo y la esperanza no permitan a los hombres hacer.”
Marqués de Vauvenargues, fue un moralista y ensayista francés de Aix-en-Provence cuyas obras contienen profundas reflexiones sobre las motivaciones del comportamiento humano; por motivos de salud tuvo que abandonar la carrera militar y diplomática.
1715 – 1747
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Significado
Deseo como motor moral
Vauvenargues observa que las dos fuerzas más primitivas del alma mueven cualquier conducta humana: el temor y la esperanza. Estas pasiones explican actos de valentía, de traición, de sacrificio o de cálculo: tienen la capacidad de legitimar decisiones que la razón sola difícilmente justificaría. Como pensador del siglo XVIII, su mirada procede de un moralismo aforístico que busca revelar la psicología detrás de la acción, sin melodrama, mostrando que los motivos primarios pueden eclipsar principios formales.
Consecuencias prácticas y éticas
Reconocer ese poder obliga a leer la conducta propia y ajena con cuidado: la política, la devoción y la ambición se alimentan de expectativas y miedos. Desde la manipulación emocional hasta la grandeza desinteresada, ambas fuerzas permiten resultados opuestos; por eso la reflexión crítica y la disciplina interior funcionan como correctivos. La lección práctica es sencilla y exigente: hacerse consciente de lo que impulsa y someterlo a juicio moral.
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“El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.”
“La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.”
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