“En la vejez somos como una partida de cartas que alguien ha enviado; ya no estamos en el pasado, hemos llegado.”
Escritor noruego, nacido Knut Pedersen, considerado uno de los novelistas más influyentes del siglo XX y galardonado con el Nobel de Literatura en 1920; su prestigio, sin embargo, se vio empañado por su apoyo al régimen nazi.
1859 – 1952
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Significado
La carta recibida
La metáfora compara la vejez con una partida ya enviada: las jugadas hechas están fuera de control y solo queda recibir el resultado. Esa imagen sugiere un tránsito de la acción al registro, del proyecto al saldo, donde el tiempo deja de ser horizonte y se convierte en paisaje fijo. La vejez aparece entonces como llegada, no como posposición; se vive el presente desde la concreción de lo hecho, con la mezcla de alivio y resignación que provoca lo inmodificable.
Tiempo, memoria y autoría
Knut Hamsun, interesado por la conciencia y la experiencia íntima, plantea aquí una idea sobre la identidad tardía: la memoria ordena y legitimiza los episodios, mientras la capacidad de producir futuros cambia de posición. Implica asumir que la biografía se escribe también en la entrega de lo recibido —la reputación, las deudas, los afectos— y que la responsabilidad pasa por custodiar ese inventario personal con honestidad y tranquilidad.
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“Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.”
“El pasado es una colección interminable de horrores que sólo merece el más completo de los olvidos; el futuro, una incógnita poco confiable que es preciso asegurar; el presente, el campo de batalla donde hay que garantizarse la vejez.”
“La historia del arte es menos explosiva que la historia en general, por lo que se hunde más rápidamente en las regiones desgastadas por el tiempo.”
“Envejecer es organizar cada año la juventud de una nueva forma.”
Más frases de Knut Hamsun
“La humanidad solo avanza a través de símbolos.”
“El amor llegó a ser el origen del mundo y su gobernante; sin embargo, su camino está sembrado de flores y de sangre, flores y sangre.”
“No puede haber peor suerte para un hombre o una mujer joven que convertirse prematuramente en prisionero de la prudencia y de la negación.”
“Cuando a un hombre bueno le sucede algo bueno, lo llama Providencia; cuando le sucede algo malo, lo llama destino.”