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Significado
Sobre la responsabilidad de nuestras confesiones
Gibran sugiere una verdad incómoda: cuando compartimos algo íntimo con alguien, renunciamos al control sobre su destino. El viento representa aquella primera persona en quien confiamos; los árboles, el resto del mundo. La imagen poética apunta a algo muy real: la información viaja, muta, se amplifica. Culpar al portador de nuestros secretos es culpar al mensajero por hacer lo que los mensajeros hacen.
La cita cuestiona nuestra ingenuidad al confiar. No se trata de paranoia, sino de aceptar que el silencio absoluto solo existe en lo que guardamos para nosotros. Cada revelación conlleva un riesgo inherente, independientemente de las promesas recibidas. Gibran pone el peso donde pertenece: en la decisión inicial de hablar, no en la reacción ajena.
La implicación práctica es clara: antes de confesar, hay que preguntarse si podemos vivir con las consecuencias de que eso salga a la luz. La prudencia no es desconfianza paralizante, sino lucidez sobre los límites del secreto compartido.
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“Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”
“El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.”
“Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.”
Más frases de Khalil Gibran
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“No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.”