“Realmente no creo en el diablo, pero si el diablo es el padre de la mentira, entonces ciertamente inventé Internet.”

Ken MacLeod
Ken MacLeod

Escritor escocés de ciencia ficción conocido por obras que exploran temas políticos, sociales y tecnológicos, combinando narrativa futurista con reflexión sobre la sociedad contemporánea.

1954

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Significado

Paradoja y tono

Ken MacLeod, conocido por la ciencia ficción política, lanza una ironía que mezcla confesión y chiste mordaz: declara no creer en el demonio pero, si este personifica la mentira, se atribuye la creación de Internet. La frase funciona como una metáfora ácida sobre la capacidad de la red para multiplicar falsedades, rumores y ficciones presentadas como hechos. El humor actúa aquí como lupa; lo que parece autocrítica se convierte en diagnóstico sobre cómo circula la información hoy.

Implicaciones éticas y culturales

La idea sugiere que la tecnología no solo transmite contenidos, sino que transforma las condiciones de verdad y credibilidad. Hay un llamado indirecto a responsabilizarse por lo que se diseña y por el ecosistema que alimenta la desinformación: ingenieros, plataformas y usuarios comparten culpa y posibilidad de corrección. Al final, la broma deja un sabor amargo: la invención puede ser brillante y dañina a la vez, y reconocer esa tensión es el primer paso para mitigarlo.

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